martes 8 de diciembre de 2009

La vida...

Que extraña es la vida, que mágica y misteriosa a veces y que dura, cruel e irónica otras. Últimamente siento que se ríe abiertamente frente a mi, que me restriega por las narices su gran poder, y que mientras lo hace me dice: "tienes que abrir más los ojos". Sin embargo, esta vez yo le contesto: "si, es cierto, he de abrirlos más, pero gracias a ti por fin soy libre, soy un ave, siempre lo he sido, pero no me he dado cuenta hasta hace poco, y todo te lo debo a ti. Ríete todo lo que quieras, porque incluso de tu risa aprendo, porque sé que sabes lo que haces..."
Es cierto que en los momentos duros, todos los que te rodean te sorprenden, y aunque lo de no esperar nada de nadie es una de las primeras lecciones aprendidas, el frío del fracaso hace que extrañes el calor de unas pocas palabras de interés, palabras que casi nunca llegan de los que una quisiese, pero que sin embargo vienen de otros que nunca hubieses imaginado. Y es entonces cuando las valoras mucho más, cuando se convierten en un preciado tesoro: tan sólo son unas palabras, pero son un conjunto de letras construidas con una intención que reconforta: están dirigidas con la única intención de saber como estás... son muy pocos los que hacen esto, son escasos los que de verdad preguntan y dejan tiempo para escuchar sin interrumpir, y menos aún, los que no te dicen cual es el camino que debes tomar y como te debes sentir. ¿Porque siempre hay que decir a los demás cómo se deben sentir? ¿porque no dejar que sientan lo que están sintiendo, que saquen de sus entrañas el dolor que llevan dentro para que así puedan sanar de verdad? ¡que difícil es ser consecuente, pero "realmente consecuente", con el ser que llevamos dentro! 
Yo cada vez más pienso que es mejor hablar poco con casi todos, porque así no me dirán como he de sentirme sin escucharme, y tan solo conversar con los que sí están dispuestos a ser consecuentes. Son muy pocos, poquísimos más bien, pero hay.
No obstante, hay algo que siempre está ahí para mi: la belleza de la Naturaleza, su fuerza y energía... y la emoción, la forma que vibra mi interior ante una obra de Arte, y dentro de esta incluyo a la Naturaleza, ¡la mayor de las obras de arte!!. Hoy me conmueve el séptimo arte.

http://www.youtube.com/watch?v=wEFugVbzsSo

jueves 26 de noviembre de 2009

El Río Princesa

http://www.youtube.com/watch?v=LpFYDw2y-sQ

Siempre maravillosa, obra maestra del cine y de la música... nunca me canso de verla...

domingo 8 de noviembre de 2009

Volver a ser polvo de estrellas

Últimamente pienso mucho en lo compleja que es la condición humana. Y esa complejidad es la que me hace asombrarme de como algunos seres humanos pueden amar de forma incondicional, llevando a cabo actos de total entrega y ser consecuentes consigo mismos hasta el final, y como otros pueden cometer asesinatos o  atentar contra la dignidad de otros... y todos somos seres humanos al fin y al cabo. Cierto es que éstos son dos ejemplos completamente opuestos y no dejan de ser extremos, pero igualmente en la vida diaria no dejo de encontrarme casos que me dejan un triste sabor de boca y decepción. ¿Será la pérdida de contacto con la Naturaleza y el dejar de verla como el hogar al que mimar y que nos da sustento lo que esté haciendo que perdamos conciencia de lo que somos realmente, y que la destrucción que estamos realizando sobre ella haga que sea ésta la que poco a poco decida acabar con nosotros, como ya está empezando a hacer, como si de una gran plaga bacteriana se tratase? Porque... el ser humano con su gran soberbia se creer capaz de dominar el mundo, pero bueno, no somos más que un minúsculo puntito de vida en medio de un inmenso Universo del que aún poco conocemos, al menos en el estado en el que nos encontramos ahora, ya que de acuerdo con la ciencia somos polvo de estrellas, y si a este estado volviésemos, ¿cómo sería entonces nuestra condición? ¿dejaríamos entonces de maltratar a la Gran Madre Tierra? ¿sentiríamos que formamos parte integrante de un todo universal al que amar?

jueves 29 de octubre de 2009

Hace ya unos cinco años que algo cambió dentro de mi y me liberé de un gran peso, de una pesada cruz, de esa que algunas creencias dicen que debemos llevar a cuestas... de esa que proclama la infinita bondad de un justiciero ser superior, de esa que adora imágenes de crucificados sangrantes, mártires con ojos en bandejas, y vírgenes llenas de puñales y lágrimas de sangre... que hermosa liberación, que alegría de vivir sin tener que arrodillarme ante semejantes visiones, que felicidad no tener que pensar en ser juzgada por un anciano barbudo!!!! Que lástima que tantos muriesen durante siglos por pensar lo mismo que yo pienso ahora. Y cuanto hay que agradecer a los seres que se esforzaron para que hoy por hoy, mujeres como yo, podamos ser libres para escribir estas reflexiones.

Gracias Hipatia, MUJER.


"Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hipatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción."
Sócrates Escolástico.

domingo 18 de octubre de 2009

Las texturas de la Tierra


Es ahora, en otoño, cuando se puede ver la piel de la tierra en los campos del Aljarafe. La piel desnuda y marrón, agrietada por falta de agua, y con los restos de los girasoles que hace meses llenaban de dorado el aire. Mientras agachada observaba el suelo a la luz del atardecer, pensé que era muy poca la diferencia entre lo que yo miraba en ese instante, y lo que podría admirar si pusiese uno de mis brazos para poder observarlo través de un microscopio electrónico... Creo que todo se repite una y otra vez en el universo a mayor o menor escala, y a veces me pregunto si las células de nuestro cuerpo piensan si su universo conocido es infinito, o habrá vida en otros mundos que ellas no alcanzan a descubrir. Solo se que yo agradezco a las de mi cuerpo que me permitan estar aquí, llena de vida, meditando sobre estos mágicos misterios.

jueves 8 de octubre de 2009

Van Helsing al doctor Seward (enlace)

"¡Es el fracaso y no el éxito lo que nos sirve de lección!"
Bram Stoker, Drácula.

Es cierto que llegamos por el dolor a la alegría, por los fracasos al aprendizaje, por las caídas en un pozo de oscuridad a alcanzar la luz, y tras la enfermedad recuperamos la salud.
Hoy quiero agradecer a la vida todos mis fracasos, momentos de dolor y enfermedad, porque gracias a ellos he podido crecer, entrar dentro de mi y ver, sentir que formo parte de una gran unidad que me conecta directamente con el Universo y me hace sentir como vibra la vida en mis células. Y sobre todo, descubrir que sólo hay una cosa que hace posible estar en paz: el AMOR.
Y aunque es éste un camino que recorro sola, por mi misma, también quiero dar las gracias a todos los que han estado a los lados del sendero, algunos dándome la mano, uno estando siempre ahí, otros haciéndome muchísimo daño... pero incluso a estos últimos también doy las gracias, porque sin ellos saberlo, son los que más me han empujado a crecer.
El amor nunca muere.


Recuerdos, sueños y pensamientos

"[...] veía claro que el mundo de la ciudad, pese a su derroche de erudición, era limitado espiritualmente. [...]"
C-J-Jung.

martes 29 de septiembre de 2009

Audry y George (enlace)

"No importa donde vayas, siempre acabas tropezándote contigo misma".

Hace pocos días me sorprendió encontrar esta frase al final de Desayuno con diamantes, película que no veía desde la infancia y de la cual recordaba un triste final. Hoy día, después de volverla a ver, de repasar el final, y acompañar estas palabras con el enlace a la escena, pienso que el The End no puede ser más alegre, o cuanto menos esperanzador, aunque la lluvia que moja las caras de los protagonistas propicie un fuerte sentimiento que me haga llorar. Estaría muy bien recordar de vez en cuando esta frase, o mejor sería no perderla nunca de vista, y así, convertida en otra intención más del día a día, para que compartiese el reparto de los papeles de nuestras vidas.